Iglesia Villa Chicligasta
AtrásLa Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en Villa Chicligasta, representa uno de los testimonios arquitectónicos y espirituales más profundos de Tucumán. Su valor no reside únicamente en sus muros de adobe o en su techo de tejas coloniales, sino en su condición de ser considerada la iglesia católica más antigua de la provincia, con registros que evocan su presencia desde 1595. Este hecho la convierte en un punto de referencia ineludible para comprender la historia religiosa y social de la región. Sin embargo, este invaluable legado se ha visto enfrentado a una dura prueba: el inexorable paso del tiempo y un deterioro estructural que ha puesto en jaque su propia existencia, generando una compleja dualidad entre su glorioso pasado y su frágil presente.
Un Monumento Histórico de Profunda Devoción
Declarada Monumento Histórico Nacional en 1941, esta Capilla es mucho más que un edificio antiguo. Es el corazón espiritual de la comunidad de Chicligasta y un centro de peregrinación, especialmente durante las festividades de la Virgen de la Candelaria, su patrona. Se cree que el templo actual, erigido en 1797, se construyó sobre las ruinas de una capilla primitiva que acogió a San Francisco Solano entre 1595 y 1596, añadiendo capas de significado histórico y sagrado a su suelo. En su interior se conservan reliquias de gran valor, como una campana que data del siglo XVII y una imagen de la Virgen encontrada en el antiguo Camino Real. Esta rica herencia la posiciona como una de las Parroquias más emblemáticas, no solo de Tucumán, sino de todo el noroeste argentino.
La Arquitectura como Testimonio
El diseño del templo es una fusión de estilos que narra la historia de su tiempo. Su estructura de tipo virreinal, con una sola nave larga y angosta, muros de gran espesor que alcanzan hasta un metro, y una galería lateral cubierta, refleja las técnicas constructivas coloniales adaptadas al entorno. La puerta de acceso, hecha de madera maciza y tallada a hacha, es una pieza que habla por sí sola de la antigüedad y la artesanía de su época. Este conjunto arquitectónico, aunque de líneas sencillas, se destaca en la plaza principal del pueblo, Manuel Felipe Garretón, como un faro de la historia local.
La Dura Realidad: Años de Abandono y Riesgo de Derrumbe
A pesar de su estatus de protección y su innegable importancia, la Iglesia de Chicligasta ha sufrido un grave deterioro a lo largo de los años. Las opiniones de visitantes y feligreses reflejaban una creciente preocupación. El problema más alarmante era una grieta de considerable tamaño en la torre del campanario, agravada por sismos ocurridos en la región, que generó un peligro real de derrumbe. Esta situación crítica obligó a las autoridades a tomar la drástica pero necesaria decisión de cerrar el templo al público por casi cinco años, una medida que, si bien buscaba proteger la seguridad de los fieles, dejó un profundo vacío en la comunidad. Durante este largo período, las misas y celebraciones litúrgicas debían realizarse al aire libre, fuera del edificio, un hecho que evidenciaba la urgencia de una intervención. Los comentarios de los visitantes durante esa época describían un panorama desolador: andamios instalados que no parecían corresponder a una obra activa y una sensación de abandono que contrastaba dolorosamente con la belleza y paz que el lugar solía irradiar.
Una Luz de Esperanza: La Restauración y Reapertura
La situación ha comenzado a cambiar de manera positiva. Gracias a un esfuerzo conjunto entre el Ente Tucumán Turismo, la comuna local y el gobierno provincial, se iniciaron las esperadas obras de restauración. Los trabajos comenzaron a fines de 2024, enfocándose en una primera etapa en la refacción del interior, que se encontraba muy afectado por la humedad y el abandono. Se realizaron nuevos revoques y se estabilizaron las estructuras más comprometidas, como el campanario.
Este esfuerzo culminó con un hito celebrado por toda la comunidad: en diciembre de 2024, coincidiendo con el día de Santa Lucía, la iglesia reabrió sus puertas y se pudo celebrar la primera misa en su interior después de cinco años. Si bien la restauración es un proceso que continúa, esta reapertura parcial representa una victoria para el patrimonio y la fe del pueblo. Los trabajos han devuelto la seguridad estructural necesaria para que los fieles puedan congregarse nuevamente en su amado templo.
Información para el Visitante y los Fieles
Con la reapertura del templo, la vida litúrgica ha comenzado a normalizarse. Para quienes deseen asistir a los servicios religiosos, es una excelente noticia saber que los Horarios de Misas se han reanudado dentro de la iglesia. No obstante, dado que las obras de restauración pueden continuar en algunas áreas, es siempre recomendable consultar con fuentes locales o la diócesis para confirmar los horarios y posibles accesos. Entre las Iglesias y Capillas de la provincia, esta se destaca por su historia, y ahora también, por su resiliencia.
- Estado Actual: Operacional y abierta al público, aunque con trabajos de restauración en curso.
- Aspectos Positivos: Valor histórico incalculable, profunda conexión espiritual con la comunidad, entorno tranquilo y apacible, y un proceso de restauración activo que asegura su futuro. Cuenta con acceso para sillas de ruedas.
- Aspectos a Considerar: Aunque reabierta, la restauración es un proceso. Es posible que no todas las áreas del complejo estén completamente accesibles. La torre del campanario, el punto más crítico, ha sido asegurada con tirantes temporales de madera mientras se planifica una intervención más profunda.
La historia reciente de la Iglesia de Villa Chicligasta es un relato de lucha y esperanza. Es un recordatorio de que el patrimonio cultural y espiritual es frágil, pero también de que la acción comunitaria y el compromiso institucional pueden rescatar hasta los tesoros más amenazados. Visitarla hoy no solo es conectar con siglos de historia, sino también ser testigo de un renacimiento.