Iglesia del Cotolengo Mercedes B
AtrásUbicada en Mercedes, provincia de Buenos Aires, la Iglesia del Cotolengo, también conocida históricamente como Hogar José Torello, es una institución con una profunda y compleja narrativa que trasciende su función como simple lugar de culto. Su historia está marcada por transformaciones significativas, desde sus orígenes como hogar para niños bajo la obra de Don Orione hasta su actual misión como centro de acogida y recuperación para jóvenes. Este edificio no es solo una estructura de ladrillos y fe, sino un testigo de vidas transformadas, tanto para bien como para mal, lo que genera una percepción dual y a menudo contradictoria entre quienes han pasado por sus puertas.
Una Nueva Misión: La Comunidad Cenáculo y la Esperanza Renovada
En la actualidad, el aspecto más destacado y positivo de esta institución es su renacimiento bajo la gestión de la Comunidad Cenáculo. Gracias a un convenio de comodato firmado entre el Arzobispado de Mercedes-Luján y el Arzobispado de Buenos Aires —en su momento representado por el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio—, el predio fue cedido a la Vicaría Episcopal para la pastoral de las villas. Este acuerdo permitió que el lugar, que había estado en desuso, encontrara un nuevo propósito: servir como refugio para jóvenes en situaciones de vulnerabilidad, especialmente aquellos que luchan contra las adicciones. La Comunidad Cenáculo, una asociación internacional de fieles fundada en Italia por la Madre Elvira Petrozzi, se especializa en acoger a jóvenes que buscan salir de las tinieblas de la droga y otras dependencias, proponiendo un camino basado en la oración, el trabajo y la vida fraterna.
Visitantes recientes, como algunos usuarios han comentado, describen el ambiente actual como un lugar que transmite paz y donde los jóvenes residentes son amables y acogedores. Esta percepción positiva subraya el éxito de su misión actual. La comunidad funciona de manera autosuficiente, con los jóvenes participando en diversas labores como la huerta, el cuidado de animales y la producción de quesos y dulce de leche. Esta rutina no solo les provee sustento, sino que se convierte en una metáfora de su propia reconstrucción personal, asimilando el trabajo de restauración del predio con la sanación de sus propias vidas. Este proyecto es visto por muchos como una vuelta a las raíces del carisma de San Luis Orione, quien dedicó su vida a los niños y jóvenes más desamparados.
Arquitectura y Memorias: La Estructura que Permanece
El complejo cuenta con una hermosa capilla que es el corazón espiritual del predio, junto con alojamientos, galpones de trabajo y un extenso campo. Las fotografías y testimonios evocan una imagen de un lugar con una presencia arquitectónica significativa. Un exresidente recuerda con nostalgia su pasado, mencionando un antiguo órgano a fuelle y mobiliario que ya no se encuentran, pero que en su momento llenaban de vida las distintas habitaciones. Para él, esta iglesia fue su "lugar en el mundo", un refugio donde pasaba horas contemplando el techo o las estrellas desde las escalinatas. Esta memoria personal, aunque agridulce, resalta la importancia del espacio físico como ancla de experiencias vitales.
Un detalle histórico curioso aportado por este mismo testimonio es la existencia de la tumba de un cura justo en la entrada del ala derecha del edificio, un hecho que añade una capa más de historia a sus muros. Si bien el interior ha cambiado, la estructura principal permanece como un lienzo sobre el cual se escriben nuevas historias de superación.
Un Pasado Oscuro y Controvertido
No se puede hablar de la historia del Hogar José Torello sin abordar las dolorosas y graves acusaciones que pesan sobre su pasado como hogar de niños y colegio agrícola. Mientras algunos ex pupilos recuerdan su formación con gratitud, destacando que recibieron herramientas que les permitieron forjar un buen futuro, otros testimonios pintan un cuadro completamente opuesto y desolador. El contraste en las experiencias es abismal y constituye el aspecto más negativo y polémico de su legado.
Un testimonio particularmente duro y explícito describe la institución en su época como un "campo de concentración legal". Este exinterno relata haber sido sometido a trabajos forzados en condiciones inhumanas, desde tareas agrícolas extenuantes hasta la cosecha de "guinea", una paja para escobas cuyo manejo provocaba una intensa picazón. Describe jornadas de sol a sol, con herramientas peligrosas como machetes, y afirma que algunos compañeros llegaron a autolesionarse para ser trasladados a un hospital y escapar temporalmente de la cosecha. Estas acusaciones, dirigidas contra la gestión de la época, señalan un sistema de abuso avalado por las autoridades religiosas y civiles de entonces. Es una denuncia de una infancia robada y de un sufrimiento profundo que contrasta radicalmente con el propósito caritativo original de la obra.
Balance Final: Un Lugar de Sombras y Luz
La Iglesia del Cotolengo de Mercedes es, por tanto, un lugar de profundos contrastes. No es una de las parroquias tradicionales con un flujo constante de feligreses locales; su naturaleza es más la de una comunidad cerrada con una misión específica. Para el visitante o potencial colaborador, es fundamental comprender esta dualidad. Por un lado, su presente es luminoso: una comunidad dedicada a la recuperación de vidas rotas, un faro de esperanza que ha sido elogiado por su ambiente pacífico y su labor transformadora. Por otro lado, su pasado arrastra sombras muy densas, con testimonios de abuso que no pueden ser ignorados y que forman parte indeleble de su historia.
Para aquellos interesados en los horarios de misas o en visitar alguna de las capillas de la zona, es importante señalar que este lugar no opera como una iglesia convencional. Las celebraciones litúrgicas están más orientadas a la vida interna de la Comunidad Cenáculo. Quienes deseen conocer más sobre su labor o participar en alguna actividad deberían contactar directamente a la comunidad, ya que su enfoque está en la sanación y el trabajo diario, más que en los servicios religiosos abiertos al público general. En definitiva, es un espacio que invita a la reflexión sobre la capacidad de redención, tanto de las personas como de los lugares que habitan, demostrando que incluso un sitio con un pasado doloroso puede ser resignificado para convertirse en un hogar de sanación y vida nueva.