Capilla San Huberto
AtrásLa Capilla San Huberto, emplazada sobre la emblemática Ruta Nacional 40 en la provincia de Neuquén, es una de esas construcciones que capturan la mirada del viajero y la invitan a una pausa. No se trata de una iglesia monumental ni de un centro parroquial bullicioso, sino de una joya arquitectónica que dialoga en perfecta sintonía con el imponente paisaje patagónico que la rodea. Su presencia, descrita por visitantes como "muy linda" y perfectamente visible desde la ruta, constituye su primera carta de presentación y uno de sus atributos más celebrados.
Una Obra Maestra de Alejandro Bustillo
Para comprender la verdadera dimensión de la Capilla San Huberto, es fundamental conocer su origen. No es una simple edificación religiosa; es una obra concebida por uno de los arquitectos más influyentes de Argentina, Alejandro Bustillo. Reconocido por obras icónicas como el Hotel Llao Llao y el Complejo Bristol en Mar del Plata, Bustillo dejó una huella indeleble en la arquitectura patagónica, caracterizada por el uso magistral de materiales autóctonos como la piedra y la madera de ciprés. Construida en la década de 1950, la capilla es un exponente de su estilo, a menudo descrito como normando o alpino, que busca una integración orgánica y respetuosa con el entorno natural.
La estructura se levanta con una solidez que parece haber emergido de la tierra misma. Sus muros de piedra rústica, el techo a dos aguas de tejuelas y los detalles trabajados en madera le confieren un aire atemporal. Esta capilla fue un encargo de la familia Larminat, propietaria de la Estancia Huechahue en la que se encuentra, y fue erigida en memoria de un ser querido. Este origen privado es un dato crucial que define tanto su encanto como sus limitaciones para el visitante general.
La devoción a San Huberto en la Patagonia
La capilla está dedicada a San Huberto, una figura venerada como el santo patrón de los cazadores, matemáticos y ópticos. La elección no es casual. En una región como la Patagonia, donde la caza y la vida en conexión con la naturaleza han sido históricamente fundamentales, la figura de San Huberto resuena con especial significado. La edificación no solo sirve como un lugar de fe, sino también como un símbolo cultural que refleja la identidad y las tradiciones de la zona. Es un punto de interés dentro del circuito de Iglesias, Capillas, Basílicas y Parroquias de la región, aunque con un carácter muy particular y distintivo.
Aspectos Positivos: Un Hito Arquitectónico y Paisajístico
Sin duda, el mayor atractivo de la Capilla San Huberto es su valor estético y arquitectónico. Para los amantes de la arquitectura, la fotografía y el paisajismo, es una parada casi obligatoria en el recorrido de la Ruta de los Siete Lagos. Los detalles constructivos, la calidad de los materiales y la armonía del conjunto con el bosque y las montañas de fondo la convierten en un objeto de admiración.
- Integración con el Entorno: La capilla no irrumpe en el paisaje, sino que forma parte de él. Los colores de la piedra y la madera se mimetizan con los del entorno, creando una postal perfecta en cualquier estación del año.
- Valor Histórico y Arquitectónico: Ser una obra de Alejandro Bustillo le otorga un prestigio que trasciende lo puramente religioso. Es un testimonio de una época y de una corriente arquitectónica que definió la imagen de la Patagonia andina.
- Accesibilidad Visual: Su ubicación estratégica junto a la RN40 la hace fácilmente visible y accesible para una parada rápida, permitiendo a cualquier viajero disfrutar de su belleza exterior sin necesidad de desviarse de su ruta.
Puntos a Considerar: Las Limitaciones de una Capilla Privada
A pesar de su innegable belleza, los potenciales visitantes deben ser conscientes de ciertas realidades que pueden afectar su experiencia, especialmente si sus expectativas son de carácter puramente religioso o funcional. La principal crítica o punto débil no reside en la capilla en sí, sino en la falta de información y en su naturaleza privada.
La Búsqueda de Horarios de Misas
Una de las consultas más frecuentes para quienes visitan lugares de culto es sobre los Horarios de Misas. En este punto, la Capilla San Huberto presenta su mayor inconveniente. Al ser una capilla privada perteneciente a una estancia, no cuenta con un cronograma de servicios religiosos públicos y regulares como lo harían las Parroquias o Basílicas de una ciudad. Las misas y ceremonias que se celebran allí son esporádicas, generalmente de carácter familiar o para eventos especiales. Por lo tanto, es extremadamente improbable que un turista pueda asistir a una misa de forma casual. Esta falta de servicios regulares es un factor decisivo para los fieles que buscan un lugar para la práctica religiosa activa durante su viaje.
Acceso al Interior y Fiabilidad de la Información
Otro aspecto derivado de su carácter privado es el acceso a su interior. Si bien en muchas ocasiones la capilla permanece abierta para que los visitantes puedan asomarse y apreciar su sencilla pero acogedora atmósfera interior, no hay garantía de que esto sea siempre así. Varios testimonios, como el de un usuario que menciona conocerla "sólo por fuera", sugieren que encontrarla cerrada es una posibilidad real. Esta incertidumbre puede ser frustrante para quienes realizan la parada con el anhelo específico de conocerla por dentro.
En el pasado, también se reportaron problemas con su ubicación en los mapas digitales. Un comentario de hace algunos años señalaba que la capilla estaba incorrectamente marcada, varios kilómetros al norte de su emplazamiento real, cerca del acceso al Lago Hermoso. Si bien esta información parece haber sido corregida en las plataformas actuales, es un recordatorio de la importancia de verificar los datos antes de viajar, especialmente en zonas rurales donde la señalización puede ser escasa.
Veredicto Final: ¿Vale la Pena la Visita?
La respuesta es un rotundo sí, pero con las expectativas adecuadas. La Capilla San Huberto no debe ser vista como una iglesia funcional para la asistencia a misa, sino como un monumento histórico-artístico y un hito paisajístico. Es un lugar para admirar la arquitectura, para conectar con la historia de la región y para capturar una de las fotografías más emblemáticas de la Patagonia argentina. Es una de las Capillas más hermosas del país, pero su función es más contemplativa que participativa.
Para el viajero que recorre la Ruta 40, es una parada enriquecedora que tomará pocos minutos y dejará un recuerdo duradero. Para el devoto en busca de un servicio religioso, será más práctico y seguro buscar información sobre las Iglesias y Parroquias en localidades cercanas como San Martín de los Andes o Villa La Angostura, donde la oferta de misas es regular y pública. En definitiva, la Capilla San Huberto es una obra de arte para ser apreciada, un tesoro arquitectónico en medio de la naturaleza que merece ser conocido y respetado en su singularidad.