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Basilica construida por los anchorena

Basilica construida por los anchorena

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San Martín 1035, C1004AAU Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Mirador
10 (1 reseñas)

En el barrio de Retiro, la Basílica del Santísimo Sacramento se erige como un testimonio monumental de la fe, el poder y el arte de principios del siglo XX en Buenos Aires. Conocida coloquialmente como la "basílica construida por los Anchorena", su historia y características la sitúan como una de las Iglesias más suntuosas y significativas de la ciudad. Financiada en su totalidad por la aristócrata Mercedes Castellanos de Anchorena, esta obra no escatimó en lujos, con la premisa de su benefactora: "Si yo vivo en un palacio, mi Dios se merece vivir también en uno igual o mejor". Este principio rector es palpable en cada rincón del templo, desde sus materiales importados hasta su imponente diseño arquitectónico.

Consagrada en 1916, la basílica fue diseñada por los arquitectos franceses Alfred Coulomb y Louis Pierre Chauvet, mientras que la dirección de la obra en Buenos Aires estuvo a cargo del arquitecto salesiano Ernesto Vespignani, quien introdujo algunas modificaciones al proyecto original. El resultado es un edificio de estilo ecléctico, que fusiona armoniosamente elementos neorrománicos y neogóticos, inspirado en la Catedral de Angulema en Francia. Su estructura, con forma de cruz latina, se compone de tres naves y cinco torres —tres en el frente y dos en el ábside— que le confieren una presencia imponente y equilibrada, diferenciándose de las típicas agujas góticas o los muros robustos del románico.

Una Opulencia que Deslumbra: Lo Bueno

El interior de la Basílica del Santísimo Sacramento es donde la promesa de un "palacio para Dios" se materializa con mayor fuerza. La calidad y la procedencia de los materiales son excepcionales. Se utilizaron mármoles rojos de Verona y blancos de Carrara, granito azul de Baveno y de los Vosgos, ónix de Marruecos y delicados mosaicos venecianos. Esta combinación crea una atmósfera de solemnidad y belleza que, según testimonios de visitantes, resplandece como el nácar. Cada detalle, desde los tallados hasta la iluminación, fue meticulosamente planeado para inspirar devoción y asombro.

Uno de los tesoros más preciados del templo es el Altar Mayor, que alberga la Gran Custodia, una pieza magistral de oro y plata elaborada por la casa francesa Poussielgue-Rusand alrededor del año 1900. De hecho, se dice que todo el diseño de la basílica se concibió en torno a esta custodia. El altar se complementa con un baldaquino sostenido por columnas de una sola pieza de ónix, un detalle de una rareza y valor incalculables. Los vitrales, también de origen francés, inundan las naves con una luz mística, creando juegos de colores que cambian a lo largo del día y contribuyen a una sensación de tiempo suspendido.

Otro elemento destacado es su monumental órgano Mutin-Cavaillé-Coll, considerado el más grande de Argentina y uno de los más importantes de Sudamérica. Traído directamente desde Francia, este instrumento de más de 4,500 tubos sigue siendo utilizado en conciertos y ceremonias, llenando el vasto espacio con su sonido potente y solemne. La basílica también cuenta con una extensa cripta de tres naves, tan grande como la iglesia superior, donde descansan los restos de su benefactora, Mercedes Castellanos de Anchorena, quien recibió del Vaticano el título de condesa pontificia por su devoción y generosidad.

Información para la Comunidad: Horarios de Misas y Vida Parroquial

Para quienes buscan participar de la vida litúrgica, conocer los Horarios de Misas es fundamental. Aunque estos pueden variar, la basílica mantiene una actividad constante. Se recomienda consultar directamente con la secretaría parroquial para obtener la información más actualizada sobre las celebraciones eucarísticas, confesiones y otros servicios religiosos. La secretaría suele funcionar en los siguientes horarios:

  • Lunes, Miércoles, Jueves y Viernes: de 9:00 a 17:00 hs.
  • Martes: de 8:30 a 12:30 hs.

Esta basílica no es solo un monumento arquitectónico; es un centro de fe activo y un referente entre las Basílicas y Parroquias de Buenos Aires. Es sede de la Adoración Eucarística Perpetua, y grupos como la Adoración Nocturna mantienen viva la tradición de la oración constante. Su relevancia espiritual y su belleza la han convertido en el lugar elegido para bodas importantes, incluyendo las de figuras públicas como Diego Maradona y Valeria Mazza.

Aspectos a Considerar: Lo Malo o lo Peculiar

A pesar de su magnificencia, la Basílica del Santísimo Sacramento presenta ciertas particularidades que pueden ser vistas como desventajas o, al menos, como curiosidades para el visitante. El aspecto más notorio es su emplazamiento urbano. La construcción del Edificio Kavanagh en 1936, justo enfrente, obstruyó permanentemente la vista frontal de la basílica desde la Plaza San Martín. La leyenda urbana, cargada de drama aristocrático, sugiere que esto fue un acto de venganza de Corina Kavanagh hacia la familia Anchorena por oponerse a su romance con uno de los hijos de Mercedes. Realidad o mito, el resultado es que la fachada de una de las Iglesias más espectaculares de la ciudad quedó parcialmente oculta, obligando a los visitantes a situarse en el estrecho pasaje Corina Kavanagh para poder apreciarla de frente.

Otro detalle, señalado por observadores atentos, es la disposición de su mobiliario interior. Al ingresar, la vista directa hacia el altar mayor no es completamente despejada, ya que una hilera central de bancos interrumpe la perspectiva. Esta configuración es inusual en templos de esta envergadura y puede resultar sorprendente para quien espera una nave central diáfana que guíe la mirada directamente hacia el sagrario. No es un defecto de diseño, sino una elección de distribución que rompe con la convención y puede afectar la primera impresión del espacio.

Finalmente, aunque su interior es un deleite, la falta de una perspectiva amplia desde el exterior le resta parte del impacto monumental que debería tener. A diferencia de otras grandes Basílicas y Parroquias que dominan sus entornos, esta joya arquitectónica se siente algo encajonada, un tesoro que debe ser descubierto casi por casualidad, a pesar de encontrarse en una de las zonas más transitadas y elegantes de Buenos Aires.

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